Reír es nuestra naturaleza

Gracias a los ultrasonidos en tercera dimensión, hoy podemos ver que los bebés sonríen en el útero materno; al nacer sonríen cuando escuchan estímulos como la voz de su mamá, incluso cuando están dormidos. Reír es lo primero que nos hace sentir libres.

La risa tiene el poder de transformarnos de hacedores de humanos, en seres humanos. Una criatura necesita de la risa, para su sano crecimiento mental y emocional. Los niños suelen sonreír un promedio de 400 veces al día, mientras que los adultos lo hacemos alrededor de 20 veces; incluso, 14 por ciento de la población sonríe menos de cinco veces al día, de acuerdo a los estudios de Ron Gutman.

Una vez alguien dijo algo muy cierto: “No dejamos de jugar porque envejecemos, sino que envejecemos porque dejamos de jugar”.

“El sólo hecho de imitar una sonrisa ajena, nos hace sentir bien; reduce el cortisol, la adrenalina y baja la presión alta. Basta el gesto de una sonrisa para estimular dopamina en el cerebro”, dice Gutman en TED; quien también afirma que: “Una sola sonrisa genera en el cerebro los mismos estímulos que consumir 2 mil barras de chocolate, o recibir 300 mil pesos en efectivo”.

Hoy tendríamos que honrar a las personas que tienen ese don de hacernos reír y salir de nosotros mismos para conectarnos, aunque sea por segundos, con la alegría de ese Dios que creo al mundo al lanzar la carcajada.